miércoles, 18 de abril de 2012

Era una vez un gran violinista...

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No te desesperes...recuerda siempre aún existe la última cuerda, la de aprender de nuevo para deslumbrar y generar soluciones. 


Algunos decían que él era muy extraño; otros, que era sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo. 

Una cierta noche, el palco de un auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El maestro fue ovacionado, pero cuando la figura de Paganini surgió triunfante, el público deliró. Paganini coloca su violín en su hombro y lo que se sucede a continuación es indescriptible. 

Breves y semibreves, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas, parecen tener alas y volar con el toque de aquellos dedos encantados.

De repente, un sonido extraño interrumpe el devaneo de la platea. Una de las cuerdas del violín de Paganini se revienta, el maestro paró, la orquesta paró, el público paró, pero Paganini no paró; mirando su partitura, él continúa a sacar sonidos deliciosos de un violín con problemas. El maestro y la orquesta, animados y confiados, vuelven a tocar.

El público se estaba calmando cuando, de repente, otro sonido perturbador distrae la atención de los asistentes, otra cuerda del violín de Paganini se rompe, el maestro paró de nuevo, la orquesta paró nuevamente, Paganini no paró. Como si nada hubiese sucedido, él olvida las dificultades y avanza sacando sonidos de lo imposible. El maestro y la orquesta, impresionados, vuelven a tocar; pero el público no podía imaginar lo que iba a suceder a continuación. Todas las personas, pasmadas, gritaron ¡OOHHH! ¡Qué eco por la ovación de aquel auditorio!

Una tercera cuerda del violín de Paganini se corta. El maestro para, la orquesta para, la respiración del público para, PERO Paganini no para, como si fuese un malabarista musical, él saca todos los sonidos de la única cuerda que sobrara de aquel violín destruído. Ninguna nota fue olvidada. El maestro, más animado todavía, acompaña a Paganini; la orquesta se motiva, el público parte del silencio hacia la euforia. 

Paganini llega a la gloria. Su nombre corre a través del tiempo. Él no es sólo un violinista genial, es el símbolo del profesional que continúa adelante en medio de lo imposible.

No importa la cantidad de problemas que podamos tener; puede ser un problema personal, conyugal, familiar, profesional, emotivo, etc., cualquier cosa que te está afectando en el cultivo de tus dones y cualidades que buscan darte la paz y la felicidad, tu auto-estima o tu desempeño profesional; ten la certeza de una cosa: No todo está perdido. Aún existe una cuerda y es tocando en ella que tú ejercitarás tu talento. Tocando en ella es que tú vas a vibrar. Aprende a aceptar que la vida siempre te dejará una última cuerda. Cuando sientas desánimo, nunca dejes de luchar. Aún existirá la cuerda de la persistencia inteligente, del "probar una vez más", de dar un paso más con un enfoque nuevo.

Despierta ese Paganini que existe dentro de tí y avanza hasta vencer. La Victoria es el arte de continuar, donde los otros resuelven parar. Cuando todo parezca fracasar, date una nueva chance y camina hacia el frente. Toca la cuerda de la motivación, saca sonidos de resultados positivos; pero antes pregunta: ¿quién motiva al motivador? esto es, ¿quién motiva tu cerebro?, ¿qué motiva tu mano?, ¿qué toca tu violín?

No te frustres, no te desesperes... Recuerda siempre aún existe la última cuerda la de aprender de nuevo para deslumbrar y generar soluciones. Nunca la vida te cortará todas las cuerdas. 
Y si los resultados aún siguen mal, es tu oportunidad de tocar la última cuerda. Siempre es la cuerda más olvidada la que te dará el mayor resultado. ¡Está en tus manos tocar la mejor cuerda del universo: DIOS!



Autor: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net 
lunes, 16 de abril de 2012

EL VALOR DE UN ANILLO

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-“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa, que no tengo fuerzas para hacer nada. Todos me dicen que soy una calamidad, que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy bastante tonto... ¿Cómo puedo mejorar?...¿Qué  puedo hacer para que me valoren más?”
El maestro, sin mirarle le dijo:
-  “!Cuánto lo siento, pequeño saltamontes. No puedo ayudarte, porque debo resolver primero mi propio problema. Si quisieras ayudarme tú a mí, podría  resolver el tema con más rapidez y luego, tal vez te pudiera ayudar.”.
- “Encantado”– titubeó el muchacho, aunque una vez más sintió que volvía a ser  desvalorizado y vio sus necesidades otra vez postergadas.
- “Bien”, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique izquierdo y dándoselo al chico, agregó:
- “Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debes vender este anillo y trata de obtener por él la mayor suma posible, pero nunca aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas”
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con cierto interés, hasta que decía el precio que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, unos se reían, otros daban media vuelta hasta que un viejito le explicó que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio del anillo.
Después de ofrecer la joya a más de cien personas y abatido por su fracaso, montó en el caballo y regresó. Entró en la habitación y dijo:
- Maestro lo siento... no pude conseguir lo que me pediste. Tal vez podría conseguir dos o tres monedas de plata, aunque no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo”.
- “!Qué importante lo que dijiste, pequeño saltamontes”- contestó sonriente el maestro. “Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto daría por él.  A pesar de todo lo que te ofrezca, nunca se lo vendas. Regresa aquí de nuevo con el anillo”.
El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo. Lo miró con lupa, lo pesó y luego le dijo:
- “Dile al maestro, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro”.
- ¿58 monedas??? Exclamó el joven.
- “Sí”- replicó el joyero- Sé que con el tiempo, podríamos obtener hasta 70, pero nunca si la venta es urgente.
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
- “Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo. Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida, pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?.
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.
Moraleja:
A veces, evaluamos a la ligera tanto a las personas como a las cosas. A veces lo hacemos  sin conocimiento de causa, creyendo conocer todo. A veces esperamos un regalo envuelto de una manera especial y al no recibirlo de esa forma, lo rechazamos mirando sólo el envoltorio y no vemos el valor del contenido. A veces, sólo a veces, respondemos con habilidad.
domingo, 15 de abril de 2012

CÓMO DESARROLLAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA EMPRESA: LOS TALLERES DE I.E.

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¿Qué podemos hacer para que la inteligencia emocional se desarrolle en nuestras empresas?, ¿es suficiente difundir los conceptos?, ¿qué ha de tener un programa de inteligencia emocional para que tenga éxito?. El presente artículo propone una herramienta clave que debería ser contemplada en cualquier programa para el desarrollo de la inteligencia emocional: Los talleres de inteligencia emocional.
A estas alturas seguro que usted ya tiene conocimientos teóricos sobre la inteligencia emocional y conoce las ventajas que conlleva su desarrollo, tanto a nivel personal como profesional:
  • La comunicación mejora;
  • el trabajador se siente más persona, más feliz, más pleno y con mayor calidad de vida;
  • aumenta la motivación;
  • las relaciones personales mejoran;
  • las personas se implican más en su trabajo y son más responsables y autónomas;
  • se mejora el clima laboral;
  • nuestro poder (especialmente el carismático) y nuestro liderazgo se ven reforzados;
  • aumenta la eficacia y eficiencia de las personas y de los equipos;
  • los procesos de cambio y de mejora continua se agilizan;
  • mejoran las relaciones con los clientes y con todos los públicos de la empresa; ...
  • y también mejoran un sin fin de pequeñas y sutiles cosas además de la rentabilidad de la empresa.
Probablemente habrá intentado poner en práctica algunos de los conceptos que le indican los libros que hablan sobre el tema, ¿cómo le ha ido?.
Sin duda, y como en tantas otras cosas, aunque es relativamente sencillo entender y comulgar con la teoría, llevarla a la práctica es mucho más costoso y, a menudo, nos sentimos perdidos ya antes de empezar o no vemos los resultados de nuestro esfuerzo y dedicación.
Y es que la clave del éxito del desarrollo de la inteligencia emocional en la empresa se encuentra en el propio desarrollo personal, en el esfuerzo de cada uno de los sujetos implicadas, a su ritmo y desde la introspección, la toma de conciencia y la voluntad de cambio y mejora continua de cada uno de ellos.
Porque, para lograr desarrollar la inteligencia emocional en la empresa, todos (y especialmente los altos cargos), deben desarrollar la suya propia.
Por eso, si queremos gestionar y dirigir el desarrollo de la inteligencia emocional es necesario facilitar un clima de confianza y apertura, elevar el nivel de conciencia y auto-conocimiento de cada empleado y incrementar su motivación.
Una herramienta eficaz para lograrlo son los talleres de inteligencia emocional, donde a través de una metodología vivencial y participativa, se crea un espacio de reflexión y de conocimiento de las áreas que cada participante deberá “trabajar” en sí mismo para alcanzar sus objetivos dentro del marco de las necesidades de la empresa.
Pero para que los talleres de inteligencia emocional sean eficaces deben tener en cuenta algunas pautas:
  • Los objetivos deben estar muy bien definidos y hallarse dentro del área de la inteligencia emocional.
  • Deben ser guiados por profesionales de la inteligencia emocional.
  • Deben darse en un clima de confianza, apertura y sinceridad.
  • Han de seguir una metodología vivencial, utilizando métodos tipo “in-door / out-door training” o juegos y experiencias que faciliten la conexión con la realidad individual y de la empresa.
  • Han de propiciar la introspección, la reflexión y la toma de conciencia.
  • Han de conectar con las emociones y la motivación de cada participante.


Por otro lado, es aconsejable que sean residenciales, porque así rompemos con los esquemas tradicionales, favorecemos la concentración y la cohesión grupal, lo que permite un mayor clima de confianza y apertura. Además, son muy bien acogidos por los participantes, a su vez sirven de recompensa y normalmente, y aunque a primera vista parezca lo contrario, rentabilizan costes.
También es preferible que los talleres estén incluidos en un programa más amplio donde se inserten sesiones de coaching y tutorías individuales bien sea de forma externa como interna.
En cualquier caso, deberán ajustarse a las necesidades de la organización de forma que se trabajen los valores y cultura compartidos propios de la organización o del rol sin olvidar en ningún momento los intereses de cada uno de los participantes de forma individual y personalizada.
De esta forma, se logrará un cambio de conducta y hábitos de forma consistente, donde tanto la organización como el participante se sentirán satisfechos con el proyecto de mejora asumido.
Y es que, como bien se evidencia en la propia esencia de la inteligencia emocional, las emociones son el motor de cualquier acción. si no utilizamos métodos que contacten directamente con el interior y el “corazón” de las personas difícilmente lograremos provocar cambios en ellos, o en nosotros mismos, por eso, cualquier programa bien estructurado que pretenda incidir sobre las actitudes y conseguir energía para el cambio y la mejora, debe contar con talleres de inteligencia emocional.
“Aquel que conquista a otros es fuerte;
aquel que se conquista a sí mismo es poderoso”.
Lao-Tse
sábado, 14 de abril de 2012

LA IMPORTANCIA DEL TIEMPO

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Imagínate que existe un banco, que cada mañana acredita en tu cuenta, la suma de 86.400 pts.. No arrastra tu saldo día a día, cada noche borra cualquier cantidad de tu saldo que no usaste durante el día ¿Qué harías? Retirar hasta el último centavo, por supuesto!
Cada uno de nosotros, tiene ese banco, su nombre es tiempo. Cada mañana, este banco te acredita 86.400 segundos, cada noche, este banco borra, y da como perdido, cualquier cantidad de ese crédito que no has invertido en un buen propósito, este banco no arrastra saldos. Ni permite sobregiros.
Cada día te abre una nueva cuenta, cada noche elimina los saldos del día, si no usas tus depósitos del día, la pérdida es tuya; no se puede dar marcha atrás, no existen los giros a cuenta del depósito de mañana. Debes vivir en el presente con los depósitos de hoy. Invierte de tal manera, de conseguir lo mejor en salud, felicidad y éxito.
El reloj sigue su marcha, consigue lo máximo en el día, para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que perdió el año de estudios, para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbra a un bebé prematuro, para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario, para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan a encontrarse, para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el tren, para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona por los pelos evitó un accidente, para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale a la persona que ganó una medalla de plata en las olimpíadas.
Atesora cada momento que vivas y atesóralo mas si lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie. Ayer es historia, mañana es misterio, hoy es una dádiva. Por eso es que se le llama el presente!
jueves, 12 de abril de 2012

¿Qué es Bullying?

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Se define como:  acoso escolar (por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.
También nos menciona que según las estadísticas, es una violencia emocional, que se da mayoritariamente entre niños y niñas en las escuelas, a mi modo de entender, todos alguna vez seguramente pasamos por algún tipo de violencia en la escuela, no precisamente física, pero en fin, violencia, la psicología nos dice que la violencia emocional, es la más fuerte, pues puede generar ciertos traumas a lo largo de la vida, si bien, a lo mejor puede ser un tema que se puede debatir de manera extensa, debido a que en ocasiones lleva a los niños al suicidio, (Conozco casos) creo que todo comienza en la familia, en la educación de los hijos, creo yo que es ahí donde realmente se debería de educar al hijo o hija, sobre todo en la niñez y adolescencia, para así cimentar su personalidad con valores enseñados por los padres, y que de esta manera tengan una personalidad sólida para que no les afecten lo que le digan o le hagan los demás y así poder crecer con una autoestima equilibrada. Creo que la solución es el acompañamiento de los padres.

Si tiene usted algo que comentar o aportar acerca de este nuevo fenómeno emocional que afecta la vida de muchos niños y adolescentes por favor hágalo con total libertad.

LA LECCIÓN DE LOS GANSOS

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El próximo otoño, cuando veas los gansos dirigiéndose hacia el sur para el invierno, fíjate que vuelan formando una "v". Tal ves, te interese saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del por que vuelan en esa forma.
Se ha comprobado que cuando cada pájaro bate sus alas produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de el. Volando en "v" la bandada completa aumenta por lo menos un 71 % mas su poder, que si cada pájaro volara solo. Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad pueden llegar a alcanzar sus objetivos mas fácil y rápidamente, por que van apoyados mutuamente.
Cada vez que un ganso se sale de la formación, siente inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder de su compañero que va adelante. Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección, estaríamos dispuestos a aceptar su ayuda y entregar ayuda a otros.
Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. Obtenemos mejores resultados si tomamos turnos haciendo los trabajos mas difíciles.
Los gansos que van detrás graznan (producen el sonido propio de ellos) para alentar a los que van delante a mantener la velocidad, una palabra de aliento produce grandes beneficios.
Finalmente cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos se salen de la formación y lo siguen para ayudarlo hasta que este nuevamente en condiciones de volar o hasta que muera y solo entonces los dos acompañantes vuelan a su bandada o se unen a otro grupo. Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos uno al lado de otro apoyándonos y acompañándonos durante tiempos difíciles.

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y ESTRES

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 El estrés está presente en todas las actividades laborales del ser humano y resulta necesario para realizar cualquier tarea que requiera esfuerzo y responsabilidad.

            Necesitamos un cierto nivel de "activación" para movilizarnos y muchas actividades laborales pueden resultar sanamente excitantes, bien por que suponen realizar tareas que nos agradan y estamos habituados a efectuar con éxito o por el contrario porque suponen iniciativas que nos permiten aprender y afrontar nuevos retos. Este tipo de "activación" no nos produce ansiedad sino más bien resulta altamente motivante.

            Sólo cuando nos encontramos en un estado de activación que creemos que desborda nuestros propios recursos, cuando estamos sometidos a presiones y condiciones que sentimos que no podemos satisfacer, empezamos a sufrir las consecuencias de un incremento de los niveles de ansiedad que, de mantenerse, pueden provocar en nosotros trastornos psicosomáticos, psicológicos y laborales.

Concretamente en el terreno laboral, las personas que están sometidas a una situación de estrés, empiezan por mostrar inseguridad, indecisión y a postergar los asuntos mostrándose especialmente irritables. Más adelante empeoran los problemas con su equipo de trabajo, y frecuentemente, adoptan posiciones de desconfianza o cierto "pasotismo" con clara pérdida de la eficacia pudiendo llegar a perder toda motivación e interés por el trabajo.

Origen del estrés

            Los factores que llevan a esta situación de estrés pueden venir determinados por nuestro entorno empresarial, son los llamados factores estresantes de la organización entre los que podemos citar el exceso de responsabilidad, las responsabilidades no definidas, la falta de medios, especialmente si se produce a la vez un alto nivel de exigencia, las diferencias entre los principios personales y los de la cultura de la organización, problemas en el clima laboral o los cambios tecnológicos u organizativos, por citar solo algunos.

            Pero no podemos olvidar que el estrés es un estado emocional y como tal es subjetivo y específico de cada persona. Cada uno vive y es afectado por los factores estresantes de la organización según sus propias características personales.

            Así pues, los factores personales, nuestra propia forma de “vivir” la influencia de los factores externos, son determinantes en el nivel de estrés que puede experimentarse y es en este punto donde la puesta en práctica de los criterios expuestos sobre la Inteligencia Emocional pueden ayudarnos a minimizar los efectos de los factores estresantes.

Gestiona tu estrés


            Para disminuir los efectos del estrés, o para evitar sufrirlos, podemos utilizar las competencias emocionales.

            Mediante las competencias emocionales personales (Autoconciencia, Autocontrol y Automotivación), podemos objetivizar la influencia de los factores que determinan el estrés, relativilizándolos, modificando nuestra percepción y adecuando nuestro comportamiento laboral a unos patrones de estrés positivo.

            Las competencias emocionales sociales (Empatía y Habilidades Sociales) nos permitirán proyectar hacia el exterior nuestra actitud, creando equipo, explicando nuestros puntos de vista y, quien sabe, modificando algunos de los factores estresantes de la organización.

1.      Competencias emocionales personales

a) Autoconciencia emocional.

            Debemos, en primer lugar, tomar conciencia de nuestra situación emocional. Ser conscientes de cuales son nuestros sentimientos y sus causas.

            La toma de conciencia de nuestras propias emociones constituye la habilidad emocional fundamental, la base sobre la que se soportan otras habilidades como por ejemplo el autocontrol o la automotivación.

            Una situación de abatimiento no consciente no es la mejor para decidir abandonar un trabajo que podamos echar de menos en un futuro, de la misma forma que una situación de ira no consciente no es la más apropiada para reclamar una responsabilidad que al rato, cuando estemos tranquilos, nos puede pesar.

La falta de conciencia de nuestras propias emociones puede ser desastrosa especialmente en momentos en los que debemos tomar decisiones de los que puede depender nuestro futuro.

            Una vez que somos conscientes de nuestras propias emociones estamos en situación de plantearnos los hechos de una forma más objetiva: ese temor, esa ansiedad tienen realmente justificación. ¿Realmente que podemos perder? ¿Disponemos de otras alternativas?.

            Nos permite, en definitiva, desembarazarnos de estados de ánimo negativos, plantearnos alternativas y, al hacer conscientes nuestras emociones, reducir la ansiedad.

            Es decir, nos permite controlar las emociones y de esa forma lograr un mayor equilibrio emocional y una mayor resistencia a la frustración.

            B) Autocontrol emocional.

            Para que efectivamente podamos controlar las emociones debemos hacerlas conscientes sin emitir sobre ellos juicios de valor. Podemos hacer, por ejemplo, consciente un sentimiento de rivalidad hacia otra persona de nuestra organización; si automáticamente lo consideramos un sentimiento inaceptable y lo reprimimos nos estaremos impidiendo poder razonar sobre sus causas y decidir si, a la vista de las razones que nos han llevado a tener ese sentimiento, encontramos justificado mantenerlo o no.

Así pues, cuando hablamos de autocontrol emocional no significa la negación o represión de nuestros verdaderos sentimientos. El enfado puede ser una buena fuente de motivación, especialmente cuando se produce ante la necesidad de reparar una injusticia o un abuso.

            El control adecuado de las emociones nos va ha permitir conocernos mejor y determinar nuestros puntos fuertes así como nuestras carencias o aspectos en los que debemos mejorar.

            c) Automotivación emocional.

            Un adecuado control emocional nos permite abordar la tercera de las competencias emocionales de carácter personal, la automotivación.

            En situaciones de estrés suelen perderse, por la presión de los factores externos o por la “vivencia" personal que hacemos de ellos, una serie de orientaciones personales que nos permiten motivarnos por nosotros mismos para alcanzar nuestros propios objetivos.

            Estas orientaciones o criterios personales nos dirigen hacia un estrés positivo y motivador, alternativo al estrés negativo, paralizante y generador de ansiedad.

            Dichos criterios son:

·         Esforzarse por satisfacer un determinado criterio de excelencia en las tareas realizadas, por el trabajo bien hecho.
·         Actuar con prontitud cuando se presenta la oportunidad.
·         Participar activamente en el logro de los objetivos de tu grupo u organización.
·         Mantener una visión optimista sobre el logro de los objetivos, contando con que, con los propios puntos fuertes y la persistencia necesaria, podemos alcanzarlos de la misma forma que ya hemos alcanzado otros con anterioridad.

2.      Competencia emocionales sociales

a)      Empatía.

Entender los sentimientos, necesidades y preocupaciones de las personas con las que nos relacionamos, desde su interior, poniéndonos en su lugar.

            Si comprendemos sus puntos de vista, las condiciones que les llevan a mantener sus actitudes y tomar sus decisiones, estaremos mucho más cerca de poder modificarlas o encontrar nuevas soluciones alternativas a situaciones que se nos presentan como estresantes.

            Una presión laboral exagerada para conseguir un objetivo puede paliarse presentando una planificación realista que asegure la consecución de dicho objetivo en plazo y calidad suficientes.

            Para ello es fundamental mantener una orientación profesional de servicio, tanto a nuestros clientes externos como internos, reconociendo las necesidades de desarrollo personal y profesional de los demás, contribuyendo a su satisfacción y siendo capaz de percibir las corrientes políticas y sociales existentes en nuestra organización.

b)      Habilidades sociales.

Es la capacidad para exponer planteamientos de forma asertiva y de conseguir de conseguir de los demás las respuestas deseadas.

            Mediante esta competencia podremos, conociendo ya los puntos de vista y condicionantes ajenos, influir en los factores estresantes de la organización.

            Resulta fundamental para el éxito de esta competencia ser pacientes, persuasivos, estar dispuestos a negociar y resolver desacuerdos así como a asumir la necesidad de promover la comunicación en la empresa.

            Es igualmente importante fomentar la evolución y el cambio en la empresa, mostrando una clara disposición a la colaboración para trabajar por los demás, estando dispuesto a asumir el liderazgo de equipo de trabajo y siendo capaces de promover sinérgias grupales para la consecución de objetivos comunes.

Conclusiones
           

            Las influencias negativas del estrés son, sin duda, uno de los problemas más importantes de la actual vida laboral, por sus repercusiones a nivel personal y organizacional.

            Recientes estudios indican que un tercio de la población laboral padece los efectos del estrés que se ha convertido, en los últimos años, en uno de los temas más tratados en Congresos sobre Salud en el Trabajo. En España existen, desde hace años, diversas instituciones para el tratamiento específico del estrés.

            Paralelamente, el problema del estrés ha evolucionado, en el ámbito social, desde la falta de conciencia de su padecimiento hasta la situación actual en la que muchas personas están sufriendo las consecuencias del estrés, con evidente riesgo de enfermar, siendo incapaces de pedir ayuda en la idea, errónea, de no mostrarse débiles. Junto a estos, podemos ver a otras personas que hacen ostentación de su situación de estrés, considerándolo como parte de su status y sin tener en cuenta que existen otras alternativas más sanas e igualmente eficientes de desarrollar una carrera profesional.

            A nivel individual, parece evidente que o aprendemos a dirigir nuestro propio estrés, o el estrés no dirigirá a nosotros.

            Los responsables de las organizaciones, los profesionales de la dirección y especialmente los de Recursos Humanos, deben ser conscientes que éste no es un problema sólo de las personas que lo padecen. Afecta a los trabajadores que lo sufren, a su entorno y a la organización en definitiva.

            La consecución de los objetivos propios de la empresa, es compatible con formas de gestión que reduzcan los factores estresantes, aumentando la planificación, la concreción de responsabilidades, el trabajo en equipo, la delegación y el desarrollo de las competencias emocionales.
miércoles, 11 de abril de 2012

GANADORES Y PERDEDORES

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  • El ganador es siempre parte de la solución.  
  • El perdedor es siempre parte del problema.
  • El ganador siempre tiene una meta.
  •  El perdedor siempre tiene una excusa
  • El ganador dice: "yo te puedo ayudar a hacerlo".   
  •  El perdedor dice: "ese no es mi trabajo"
  • El ganador encuentra una solución para cada problema.     
  • El perdedor encuentra un problema para cada solución.
  • El ganador dice: "puede ser difícil pero es posible".  
  • El perdedor dice: "puede ser posible pero es muy difícil".
  • El ganador es osado, toma riesgos y asume desafíos.    
  • El perdedor es temeroso, no se arriesga y teme a los desafíos
  • Cuando el ganador comete un error dice: "estaba equivocado". 
  • Cuando el perdedor comete un error, dice: "no fue mi culpa"
  • El ganador dice: "soy bueno, pero no tan bueno como pudiera ser".     
  • El perdedor dice: "no soy tan malo como son otras personas"
  • El ganador siente responsabilidad más allá de su trabajo. 
  • El perdedor dice: "yo solo cumplo con mi trabajo"
  • El ganador convierte las amenazas en oportunidades.   
  •  El perdedor ve las oportunidades como amenazas.
Al final los perdedores se convierten en meros espectadores del Éxito de los triunfadores.

JACK Y LA LUZ DORADA por Dana Mrkirch

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Quiero compartir con todos un cuento que me resuena mucho y que tiene que ver con  el recorrido de mi vida , aunque creo que a más de uno os va a resonar. Es un cuento de Dana Mrkirch.
También tiene que ver muchísimo con el trabajo vocacional que desarrollamos en Calycoaching .Disfrútenlo:
"Había una vez un hombre llamado Jack. Jack era un hombre maravilloso con una increíble luz dorada en su interior. Él no podía ver esa luz dorada ni sabía que estaba dentro de él, pero sabía que existía, porque podía sentirla llamándolo. Sabía que ésta contenía todos los secretos que necesitaba saber acerca de quién era él realmente, y por qué estaba realmente aquí. Contenía la llave que abriría la puerta a todo lo que su corazón deseara, y todo lo que su alma soñara. Él sabía que había algo más en la vida que la realidad que veía a su alrededor. Sentía que había otra forma de vivir, y estaba decidido a encontrar esta nueva forma.
Jack sabía que la luz dorada le ayudaría, así que se puso en camino para buscarla. Se encontró con muchos grandes monstruos aterradores y bosques oscuros, pero aún así siguió andando. Se encontró con muchas personas maravillosas que hablaban todas de esta luz dorada, así que eso sólo hizo que quisiera encontrarla aún más.
Cuanto más se acercaba a encontrar su luz, más intensamente sentía sus sueños más elevados y sus miedos más profundos. Su mayor miedo era que sus increíbles sueños no llegaran a suceder, que fueran una ilusión, o que desaparecieran una vez recibidos.
Su preocupación le hacía dudar de lo que su corazón sabía. ¿Y si todo fuera una ilusión? ¿Y si la luz dorada no existe? ¿Y si los sueños no se hacen realidad? Se cuestionaba él mismo: “¿Qué tal si estoy en busca de nada? Todos en mi viejo pueblo me dicen que sólo debería conseguir un trabajo normal y que las almas gemelas que vivieron felices para siempre sólo existen en los cuentos de hadas. ¿Y si están en lo cierto?”
Jack estaba muy confundido y cansado. Se había encontrado con otra colina más, y ya no sabía si tenía la fuerza para escalarla sólo para quedar decepcionado otra vez. Se sentó en la base, con la cabeza entre las manos. ¿Qué hacer? Mientras estaba sentado allí vio una gran sombra descendiendo frente a él cubriendo la colina. Esta sombra era el Miedo. Ésta contenía todos los obstáculos del camino para él subir a la cima de la colina y ver de una vez por todas lo que había en el otro lado. Contenía las partes de él que no confiaban en su propio conocimiento interior innato. Contenía las partes de él que habían seguido antes a su corazón y fueron lastimadas. Contenía todas las creencias que decían: “En realidad no te mereces esto. ¿Qué dirá la gente? ¿Qué pensarán? ¿Y si estoy cometiendo un error??” Contenía mucha culpa y autocrítica.
Jack miró al Gran Miedo y supo que había llegado a una encrucijada. Una parte de él sentía que sería mucho más fácil dar la vuelta y olvidarse de las aventuras que lo llamaban desde el otro lado de la colina. Sin embargo, tenía un sentimiento persistente en su interior. ¿Y si sus visiones fueran reales? ¿Y si sus sentimientos fueran verdad? ¿Y si su corazón tenía razón y estaba tratando de apuntarle su dirección correcta? ¿Y si no estuviera más que a unos pasos de su destino? Miró a lo alto de la colina una vez más. ¿Y si sus sentimientos estuvieran equivocados y no fuera lo que él pensaba que sería? Su mente estaba activa como siempre. Sin embargo, el corazón, el corazón de luz, le susurraba, “Pero, ¿y si estás en lo cierto? ¿Y si es todo lo que has imaginado?”
En ese momento, la gran sombra que era el Miedo le habló. El Miedo dijo estas palabras: “Si quieres lo que deseas, tienes que pasar a través de mí. No puedes deshacerte de mí. Sólo puedes pasar a través de mí.”
Jack estaba asustado. Le dijo al Miedo, “¿Cómo puedo pasar a través de ti? Tú eres tan grande, y está tan oscuro ahí. ¿Y si me pierdo y nunca encuentro la salida? ¡Y entonces no estoy ni aquí ni allá! ¡Creo que tú eres una señal de que me debo quedar aquí!”
El Miedo se echó a reír. Él sabía cuál era el camino para pasar a través de él, pero nunca se lo diría a Jack. Disfrutaba mucho del poder que tenía sobre la gente.
Afortunadamente, en ese momento salió el gran Sol. Él portaba la energía de la Luz y pensó que era hora de que Jack recibiera un mensaje que necesitaba oír. Le dijo a Jack: “El camino a través del miedo es usar tu luz.” Jack se rió: “Sí, yo sé, el único problema es que me está resultando difícil encontrarla.” Y el Sol también se rió y dijo: “Oh Jack, mira dentro de ti. La luz está dentro de ti. Es como una antorcha que brilla muy intensamente. Está encendida en este momento, sólo tienes que darte cuenta de eso.” Jack miró hacia dentro y efectivamente, ¡había allí una gran luz resplandeciente!  “¿Cómo fue que no vi esto antes?”
El Gran Sol tenía unas palabras de sabiduría. Dijo: “El camino a través del miedo es saber que la luz en tu interior va a guiar tu camino. No tienes que ver todo el camino delante de ti. La luz es apenas lo suficientemente grande como para que puedas ver uno o dos pasos por delante de ti. Y ésa es toda la luz que necesitas. Da un paso a la vez, y la luz seguirá guiándote hasta que hayas atravesado el miedo, y entonces te encontrarás a ti mismo en lo alto de la colina y verás qué cosas tan maravillosas hay para ver allí.”
Entonces, Jack tenía una opción. Emprender este gran viaje a través del miedo, sabiendo que tenía su confiable luz dentro de él, que nunca podía atenuarse ni nunca apagarse, sabiendo que el viaje a través del miedo no tomaría mucho tiempo. Una vez que el Miedo sabe que uno está caminando a través de él, pierde su desafío y la sombra comienza a disiparse. Entonces el Miedo se irá, buscando a alguien más a quien echarle su sombra. El Miedo sólo es tan grande como el poder que le damos. Jack también tenía la opción de no pasar a través del Miedo. Pero él no vino aquí a la Tierra para dejar que le gane el Miedo.
Así que invocó a todos sus ancestros y guías, y pidió: “Por favor, estén conmigo mientras paso a través del miedo.” Porque el miedo es algo que uno tiene que atravesar por uno mismo, pero no tienen que estar solos. Y no lo están.
Empezó a hacer el viaje, y debía admitir que todavía estaba un poco asustado. Pero algo más comenzó a agitarse dentro de él. Emoción. Adrenalina. La energía dentro de él que era un guerrero espiritual comenzó a activarse. Con cada paso empezó a creer en sí mismo más y más. “Yo puedo hacer esto”, pensó. “¡Yo puedo hacer esto!!” Al empezar a caminar más rápido, el Miedo no estaba muy contento y comenzó a burlarse de él más y más, diciéndole lo estúpido y equivocado que estaba, diciéndole que no habría nada más que problemas esperándole una vez que subiera la colina. Pero Jack ya no estaba en las garras del Miedo. Su luz interior estaba brillando radiante ahora, llevándolo cada vez más y más rápido a lo alto de la colina. Sus guías y ancestros estuvieron con él a cada paso del camino, animándolo: “¡Puedes hacerlo, tú puedes hacerlo!”
Al correr más rápido ocurrió algo extraño, ¡empezaron a brotarle alas de los hombros!! ¡Corría tan rápido ahora que sus pies casi no tocaban el suelo! Entonces, de repente, zooom, ¡estaba volando!! ¡No lo podía creer!! ¡Estaba remontándose en el aire como un pájaro!! Se sentía tan libre, tan feliz, tan liberado. ¡Era la sensación más maravillosa del mundo!
El Miedo quedó atrás, de brazos cruzados, “Grrr, otro se escapó.” Sin embargo, en secreto, el Miedo sonreía; estaba feliz por Jack. No mucha gente sabía esto acerca del Miedo, pero en realidad él existía para empujar a la gente a su máximo potencial. Con cada liberación, con cada par de alas que brotaba, el Miedo se daba una palmadita en la espalda. “Sí, yo hice eso”, se decía a sí mismo. El Sol siempre volteaba los ojos. Todo el mundo sabía lo grande que era el ego del Miedo. Pero ellos le seguían la corriente. Porque ¿dónde estaríamos sin él? ¿Cómo podría alguien conocer el alcance de su valentía, su fuerza, su fe, su confianza y fe en sí mismos, si no fuera por el Miedo bloqueando su camino, obligándolos entonces a ir hacia dentro y encontrar su Luz?
Al remontarse Jack por los cielos, miró hacia abajo y pensó: “Bueno, aquí va, ahora es el momento en que puedo descubrir para qué ha sido todo.” Miró hacia abajo y su corazón saltó de alegría y suspiró con alivio. ¡Había un reino increíble! Contenía la acogedora casa de sus sueños, un montón de herramientas para crear cualquier cosa que quisiera, muchos espíritus afines ya ocupados creando su parte en esta nueva realidad increíble, y allí en el centro de la pradera había una hermosa princesa esperando por él, agitando los brazos, diciendo: “¡Apúrate, apúrate, desciende, hay tanto que hacer!” Él se elevó por los cielos un par de veces más, antes de descender hacia ella. “¿Cómo llegaste hasta aquí?”, preguntó él. “¿Cómo sabías que me encontrarías aquí?” La princesa sonrió y dijo: “Porque tengo lo que tú siempre has tenido, la luz interior que me dijo qué camino seguir.”
Jack y su amada princesa pasaron sus días con mucha diversión y aventura. Viajaron a muchos reinos. Compartieron su historia con mucha gente. Les decían a todos: “Así como nosotros tenemos una luz, tú también tienes una. Mira hacia dentro, ahí está, y va a guiarte.” Todo estaba bien en su mundo, y vivieron felices para siempre.

Quiero compartir con todos un cuento que me resuena mucho y que tiene que ver con  el recorrido de mi vida , aunque creo que a más de uno os va a resonar. Es un cuento de Dana Mrkirch.
También tiene que ver muchísimo con el trabajo vocacional que desarrollamos en Calycoaching .Disfrútenlo:
"Había una vez un hombre llamado Jack. Jack era un hombre maravilloso con una increíble luz dorada en su interior. Él no podía ver esa luz dorada ni sabía que estaba dentro de él, pero sabía que existía, porque podía sentirla llamándolo. Sabía que ésta contenía todos los secretos que necesitaba saber acerca de quién era él realmente, y por qué estaba realmente aquí. Contenía la llave que abriría la puerta a todo lo que su corazón deseara, y todo lo que su alma soñara. Él sabía que había algo más en la vida que la realidad que veía a su alrededor. Sentía que había otra forma de vivir, y estaba decidido a encontrar esta nueva forma.
Jack sabía que la luz dorada le ayudaría, así que se puso en camino para buscarla. Se encontró con muchos grandes monstruos aterradores y bosques oscuros, pero aún así siguió andando. Se encontró con muchas personas maravillosas que hablaban todas de esta luz dorada, así que eso sólo hizo que quisiera encontrarla aún más.
Cuanto más se acercaba a encontrar su luz, más intensamente sentía sus sueños más elevados y sus miedos más profundos. Su mayor miedo era que sus increíbles sueños no llegaran a suceder, que fueran una ilusión, o que desaparecieran una vez recibidos.
Su preocupación le hacía dudar de lo que su corazón sabía. ¿Y si todo fuera una ilusión? ¿Y si la luz dorada no existe? ¿Y si los sueños no se hacen realidad? Se cuestionaba él mismo: “¿Qué tal si estoy en busca de nada? Todos en mi viejo pueblo me dicen que sólo debería conseguir un trabajo normal y que las almas gemelas que vivieron felices para siempre sólo existen en los cuentos de hadas. ¿Y si están en lo cierto?”
Jack estaba muy confundido y cansado. Se había encontrado con otra colina más, y ya no sabía si tenía la fuerza para escalarla sólo para quedar decepcionado otra vez. Se sentó en la base, con la cabeza entre las manos. ¿Qué hacer? Mientras estaba sentado allí vio una gran sombra descendiendo frente a él cubriendo la colina. Esta sombra era el Miedo. Ésta contenía todos los obstáculos del camino para él subir a la cima de la colina y ver de una vez por todas lo que había en el otro lado. Contenía las partes de él que no confiaban en su propio conocimiento interior innato. Contenía las partes de él que habían seguido antes a su corazón y fueron lastimadas. Contenía todas las creencias que decían: “En realidad no te mereces esto. ¿Qué dirá la gente? ¿Qué pensarán? ¿Y si estoy cometiendo un error??” Contenía mucha culpa y autocrítica.
Jack miró al Gran Miedo y supo que había llegado a una encrucijada. Una parte de él sentía que sería mucho más fácil dar la vuelta y olvidarse de las aventuras que lo llamaban desde el otro lado de la colina. Sin embargo, tenía un sentimiento persistente en su interior. ¿Y si sus visiones fueran reales? ¿Y si sus sentimientos fueran verdad? ¿Y si su corazón tenía razón y estaba tratando de apuntarle su dirección correcta? ¿Y si no estuviera más que a unos pasos de su destino? Miró a lo alto de la colina una vez más. ¿Y si sus sentimientos estuvieran equivocados y no fuera lo que él pensaba que sería? Su mente estaba activa como siempre. Sin embargo, el corazón, el corazón de luz, le susurraba, “Pero, ¿y si estás en lo cierto? ¿Y si es todo lo que has imaginado?”
En ese momento, la gran sombra que era el Miedo le habló. El Miedo dijo estas palabras: “Si quieres lo que deseas, tienes que pasar a través de mí. No puedes deshacerte de mí. Sólo puedes pasar a través de mí.”
Jack estaba asustado. Le dijo al Miedo, “¿Cómo puedo pasar a través de ti? Tú eres tan grande, y está tan oscuro ahí. ¿Y si me pierdo y nunca encuentro la salida? ¡Y entonces no estoy ni aquí ni allá! ¡Creo que tú eres una señal de que me debo quedar aquí!”
El Miedo se echó a reír. Él sabía cuál era el camino para pasar a través de él, pero nunca se lo diría a Jack. Disfrutaba mucho del poder que tenía sobre la gente.
Afortunadamente, en ese momento salió el gran Sol. Él portaba la energía de la Luz y pensó que era hora de que Jack recibiera un mensaje que necesitaba oír. Le dijo a Jack: “El camino a través del miedo es usar tu luz.” Jack se rió: “Sí, yo sé, el único problema es que me está resultando difícil encontrarla.” Y el Sol también se rió y dijo: “Oh Jack, mira dentro de ti. La luz está dentro de ti. Es como una antorcha que brilla muy intensamente. Está encendida en este momento, sólo tienes que darte cuenta de eso.” Jack miró hacia dentro y efectivamente, ¡había allí una gran luz resplandeciente!  “¿Cómo fue que no vi esto antes?”
El Gran Sol tenía unas palabras de sabiduría. Dijo: “El camino a través del miedo es saber que la luz en tu interior va a guiar tu camino. No tienes que ver todo el camino delante de ti. La luz es apenas lo suficientemente grande como para que puedas ver uno o dos pasos por delante de ti. Y ésa es toda la luz que necesitas. Da un paso a la vez, y la luz seguirá guiándote hasta que hayas atravesado el miedo, y entonces te encontrarás a ti mismo en lo alto de la colina y verás qué cosas tan maravillosas hay para ver allí.”
Entonces, Jack tenía una opción. Emprender este gran viaje a través del miedo, sabiendo que tenía su confiable luz dentro de él, que nunca podía atenuarse ni nunca apagarse, sabiendo que el viaje a través del miedo no tomaría mucho tiempo. Una vez que el Miedo sabe que uno está caminando a través de él, pierde su desafío y la sombra comienza a disiparse. Entonces el Miedo se irá, buscando a alguien más a quien echarle su sombra. El Miedo sólo es tan grande como el poder que le damos. Jack también tenía la opción de no pasar a través del Miedo. Pero él no vino aquí a la Tierra para dejar que le gane el Miedo.
Así que invocó a todos sus ancestros y guías, y pidió: “Por favor, estén conmigo mientras paso a través del miedo.” Porque el miedo es algo que uno tiene que atravesar por uno mismo, pero no tienen que estar solos. Y no lo están.
Empezó a hacer el viaje, y debía admitir que todavía estaba un poco asustado. Pero algo más comenzó a agitarse dentro de él. Emoción. Adrenalina. La energía dentro de él que era un guerrero espiritual comenzó a activarse. Con cada paso empezó a creer en sí mismo más y más. “Yo puedo hacer esto”, pensó. “¡Yo puedo hacer esto!!” Al empezar a caminar más rápido, el Miedo no estaba muy contento y comenzó a burlarse de él más y más, diciéndole lo estúpido y equivocado que estaba, diciéndole que no habría nada más que problemas esperándole una vez que subiera la colina. Pero Jack ya no estaba en las garras del Miedo. Su luz interior estaba brillando radiante ahora, llevándolo cada vez más y más rápido a lo alto de la colina. Sus guías y ancestros estuvieron con él a cada paso del camino, animándolo: “¡Puedes hacerlo, tú puedes hacerlo!”
Al correr más rápido ocurrió algo extraño, ¡empezaron a brotarle alas de los hombros!! ¡Corría tan rápido ahora que sus pies casi no tocaban el suelo! Entonces, de repente, zooom, ¡estaba volando!! ¡No lo podía creer!! ¡Estaba remontándose en el aire como un pájaro!! Se sentía tan libre, tan feliz, tan liberado. ¡Era la sensación más maravillosa del mundo!
El Miedo quedó atrás, de brazos cruzados, “Grrr, otro se escapó.” Sin embargo, en secreto, el Miedo sonreía; estaba feliz por Jack. No mucha gente sabía esto acerca del Miedo, pero en realidad él existía para empujar a la gente a su máximo potencial. Con cada liberación, con cada par de alas que brotaba, el Miedo se daba una palmadita en la espalda. “Sí, yo hice eso”, se decía a sí mismo. El Sol siempre volteaba los ojos. Todo el mundo sabía lo grande que era el ego del Miedo. Pero ellos le seguían la corriente. Porque ¿dónde estaríamos sin él? ¿Cómo podría alguien conocer el alcance de su valentía, su fuerza, su fe, su confianza y fe en sí mismos, si no fuera por el Miedo bloqueando su camino, obligándolos entonces a ir hacia dentro y encontrar su Luz?
Al remontarse Jack por los cielos, miró hacia abajo y pensó: “Bueno, aquí va, ahora es el momento en que puedo descubrir para qué ha sido todo.” Miró hacia abajo y su corazón saltó de alegría y suspiró con alivio. ¡Había un reino increíble! Contenía la acogedora casa de sus sueños, un montón de herramientas para crear cualquier cosa que quisiera, muchos espíritus afines ya ocupados creando su parte en esta nueva realidad increíble, y allí en el centro de la pradera había una hermosa princesa esperando por él, agitando los brazos, diciendo: “¡Apúrate, apúrate, desciende, hay tanto que hacer!” Él se elevó por los cielos un par de veces más, antes de descender hacia ella. “¿Cómo llegaste hasta aquí?”, preguntó él. “¿Cómo sabías que me encontrarías aquí?” La princesa sonrió y dijo: “Porque tengo lo que tú siempre has tenido, la luz interior que me dijo qué camino seguir.”
Jack y su amada princesa pasaron sus días con mucha diversión y aventura. Viajaron a muchos reinos. Compartieron su historia con mucha gente. Les decían a todos: “Así como nosotros tenemos una luz, tú también tienes una. Mira hacia dentro, ahí está, y va a guiarte.” Todo estaba bien en su mundo, y vivieron felices para siempre.

LA PAZ INTERIOR

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Se le pidió a un célebre artista pintar un cuadro que representara la verdadera paz. El tomó su pincel y plasmó en el lienzo un mar agitado por una violenta tormenta. Las olas se levantaban en forma gigantesca y arrolladora. Entre las furiosas aguas, se alzaba una roca inmensa e inconmovible, en una de cuyas grutas había un pequeno nido. En el nido se veía echada, con serenidad y calma un ave que brindaba calor y protección a sus polluelos.
La tranquilidad de aquel nido, en medio de un embravecido mar es la manera más elocuente de describir la paz que disfrutan los que confian en su interior. No es que dejen de existir peligros, sino que en medio de la adversidad se levanta la roca invencible de su serenidad.
Recuerden que en muchos casos vivimos tormentas, problemas, errores en nuestras vidas, y creemos que se acaba el mundo. Por el contrario, vemos muchas personas en situaciones similares a las que vivimos y sin embargo viven tranquilos y sin preocuparse. Nos preguntamos entonces el motivo de esa diferencia tan marcada entre las personas. La diferencia es que puedes estar en la tormenta "dentro de la roca" , o bien, fuera de ella, a merced de la lluvia y el mar. Todos buscamos la Paz de mil maneras, aunque pocas veces miramos dentro nuestro. La paz la encuentras cuando confias de todo corazón en esa "Roca verdadera", tu interior. Búscala de corazón y la imagen de la pintura en la historia se hará realidad en tu vida, haz la prueba...

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